Domingo

Ahora mismo debería estar yendo a la cocina a elegir el tenedor más afilado y clavármelo con todas mis fuerzas en mi muñeca izquierda, retorcerlo, enrollar mis venas como si de spaguettis se trataran. Spaguettis azules con salsa de tomate 0 positivo, lo único que me permitiría comer.
Pero no puedo hacerlo, porque no tengo fuerzas, y porque nunca he sido una chica valiente. Porque soy como una muñeca de trapo rellena de bolitas de plomo, y me cuesta hasta mover el tórax al respirar.
Soy la chica costra, porque no soy más que eso, una costra viviente, una herida que me hizo el aire el día que salí del útero de mi madre, y que  nunca ha logrado cicatrizar. Cada acto, gesto, palabra, mirada de  desprecio  de algún hijo de puta (que no digo que haya recibido más que el resto)  se ha ido clavando en en mi carne, haciéndome boquetes en piernas, manos, cabeza, estómago, espalda, páncreas, hígado, vientre y corazón. No se llama anorexia, ni bulimia, se llama hipersensibilidad a la vida, se llama no querer tolerar que no soy lo que quiero ser.
Se llama tener ocupado el estómago con  un litro de ansiedad, en lugar de papilla alimenticia. Qué más da.
45 kilos y  pido prestada por favor una motosierra para  cortarme el tejito adiposo de las caderas.

1 comentario:

  1. Ahora mismo te costará pero tendrás que intentar buscar algo que en los momentos de apatía te haga resurgir y te saque una sonrisa. Mientras lo buscas andaré por aquí, leyéndote e intentando aliviarte con unas pocas palabras, que no son gran cosa pero en los malos momentos son mejor que nada...
    Un abrazo, L

    ResponderEliminar